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HAZ EL BIEN A OTROS

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Informe Ayudas Terremoto

Cuando la tierra tembló en Manizales, muchas cosas cambiaron en cuestión de segundos. Hubo paredes agrietadas, hogares afectados, familias con miedo y personas que, de un momento a otro, comenzaron a preguntarse cómo volver a empezar.

Y fue allí, entre las ruinas y la incertidumbre, donde Fundación Forjadores de Vida decidió hacerse presente.

Lo que comenzó recibiendo donaciones y preparando ayudas se convirtió rápidamente en manos llevando mercados, alimento, abrigo, elementos de primera necesidad, kits para familias damnificadas y, sobre todo, compañía.

Llegamos a lugares como el barrio Samaria, donde no solo encontramos necesidades materiales, sino historias que necesitaban ser escuchadas. Allí acompañamos familias afectadas por el terremoto, entregamos mercados y conocimos de cerca casos como el de una familia cuyo hogar sufrió daños importantes y que necesitaba ayuda para comenzar a reconstruir.

También hemos llevado ayuda hasta comunidades de la Vereda Bonafon, acercándonos a quienes muchas veces están lejos de los puntos habituales de atención.

Pero la emergencia también tenía otros rostros. Jóvenes que habían llegado a Manizales para estudiar y que, lejos de sus familias, quedaron enfrentando solos las consecuencias del terremoto. Por eso acompañamos también a estudiantes foráneos, procurando que en medio de aquellos días supieran que no estaban solos.

Cada bolsa entregada ha significado mucho más que alimento. Cada puerta que se ha abierto nos ha permitido escuchar una historia, abrazar una familia, orar juntos y recordarles que todavía hay esperanza.

Hemos visto cómo una donación se convierte en un mercado, un mercado en alivio y el alivio en fuerzas para comenzar otra vez.

Pero todavía hay historias por alcanzar.

La emergencia puede dejar de aparecer en las noticias, pero para muchas familias la reconstrucción apenas comienza.

Por eso queremos seguir yendo. Seguir llegando. Seguir reconstruyendo.

Porque después de que la tierra tembló, descubrimos una vez más que cuando muchos deciden dar un poco, una familia puede volver a levantarse.

Tú también puedes ser parte de lo que sigue.

Todavía hay esperanza por sembrar.